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Análisis de proceso de trabajo
Las
empresas hoteleras y restauración, por sus características
particulares, generan un producto que soporta una fuerte interrelación
entre el cliente y el trabajador. En los llamados “momentos de la
verdad” la imagen de la empresa está en manos del empleado. Estos son
aquellos contactos que mantienen cliente y empleado cuando este
realiza un servicio.
El check in, servir un café, recoger un servicio,
limpiar la habitación son relaciones que el cliente y el empleado
mantienen y que generan el producto final que recibe el visitante
durante su estancia. No es difícil comprender hasta qué punto es
importante crear y mantener una plantilla de calidad. Lo que
diferencia a un hotel de otro de igual categoría no es en última
instancia sus instalaciones o la belleza de sus habitaciones, que
también, lo verdaderamente importante es el servicio que presta, y
este lo da el trabajador.
La cultura de servicio que crea una serie de necesidades en cuanto a
la gestión de recursos humanos que toda empresa ha de satisfacer. La
formación, la delegación, el proceso de selección, el salario
competitivo o la oportunidad de promoción son algunas variables que se
han de tener en cuenta para crear y mantener una plantilla
competitiva.
Diseñamos
y administramos cuestionarios
de análisis del trabajo, de modo que efectuamos una
completa recogida de datos que permita determinar: conductas y tareas,
habilidades, conocimientos y competencias requeridas, condiciones de
trabajo, finalidad del puesto, funciones, áreas de eficacia,
resultados requeridos, responsabilidades, influencia y relaciones del
puesto, bajo la óptica de que cada puesto forma parte de al menos un
proceso de trabajo.
Igualmente, nuestro trabajo facilita la referencia o expresión
detallada de los requisitos o exigencias en cuanto a:
aptitudes físicas y psicológicas, formación y experiencia que debe
reunir quién ocupa un puesto de trabajo. Así como la elaboración del
perfil de exigencias, que resume gráficamente los factores que deben
estar presentes, y en qué grado, para desarrollar efectivamente las
funciones del puesto.
Desde el punto de
vista de la organización de los procesos de producción, se asiste a
una revalorización del capital humano; el perfil del trabajador que se
demanda también cambia, exigiéndose un conjunto de nuevas competencias
cognitivas, sociales y tecnológicas. Se requiere que la persona sea
capaz de adaptarse y promover una nueva forma de organización para el
trabajo, caracterizada por estructuras menos jerarquizadas, y que
desarrolle actividades variadas y diferenciadas. Se requiere, así, de
recursos humanos cualificados, sobre una base más compleja, diversa e
integral.
El análisis
funcional es una metodología comparativa; se analizan las diferentes
relaciones que existen en las empresas entre resultados y habilidades,
conocimientos y aptitudes de los trabajadores, comparando unas con
otras. La relación de la función constituye el principio de la
selección de los datos relevantes. En este caso se buscan aquellos
elementos de habilidades y conocimientos relevantes para la solución
del problema y/o resultado, más allá de lo que ya está resuelto.
De este modo la
competencia se identifica con la capacidad de una persona para
realizar una determinada actividad productiva; la forma más objetiva
para determinar si esa persona es competente es tener la evidencia de
que fue capaz de realizar el trabajo en forma segura y eficiente. La
forma de evaluar estos resultados es a través de la Norma de
Competencia Laboral.
Capacita a tu personal en el
servicio que se ofrece, que comprendan qué nivel satisface y cuál
supera las expectativas de los clientes, incluyendo la manera de
ofrecerlo.
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